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Sexo

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Sexo en el espacio

Sexo en el espacio

El asentamiento humano en el planeta Marte es un hecho para la NASA, que tiene previsto que en el año 2031 se envíen misiones tripuladas a Marte.

El viaje espacial será largo, de casi dos años. Pero hay un tema para el que la NASA no ha encontrado aún respuesta, y que surgirá en su momento: ¿Cómo mantener relaciones sexuales en el espacio?

El mismo organismo sostiene que aún no se han producido relaciones sexuales humanas en el espacio. Pero si en un futuro no tan lejano el ser humano va a pasar más tiempo en otros planetas o en el espacio, una función biológica básica como es el sexo tiene que surgir.

Hasta la fecha se han efectuado pruebas con animales y los resultados no son esperanzadores. Hay dos factores que complican el sexo espacial: la radiación y la microgravedad. La Tierra está protegida de la radiación por la atmósfera y su propio campo magnético, pero fuera de ella hay partículas subatómicas por doquier, que pueden atacar nuestro ADN, produciendo mutaciones genéticas o incluso cáncer. Los órganos reproductores son los más afectados por la radiación.

La microgravedad también afecta a nuestro cuerpo. Los astronautas pierden masa muscular en el espacio. Al no tener que aguantar su propio peso, el cuerpo deja de esforzarse y se debilita. Pero son solo algunos de los efectos.

En una prueba fueron enviados al espacio varios ratones: algunas de las hembras dejaron de ovular, mientras que otras perdieron el cuerpo lúteo, una estructura formada en el ovario tras la ovulación. Esta estructura está encargada de producir hormonas que mantienen el embarazo hasta que la placenta crece lo suficiente para hacerlo. Sin esto, es muy probable que un embarazo no prospere.

Durante un experimento llevado a cabo en 1979, dos ratas quedaron embarazadas, pero sufrieron abortos. Otras sufrieron un descenso en sus niveles de estrógenos y ni siquiera quisieron aparearse con los machos con los que compartían vuelo espacial.

En el caso de los humanos, se cree que la microgravedad puede afectar a la producción y comportamiento del esperma y al desarrollo fetal. Sin embargo, quedan 15 años para ver de qué manera se pueden dar respuesta a estos asuntos que, quizá, sean cruciales en el futuro de la humanidad.

Con información de 20 Minutos










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