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La vida en tiempos de cola

La vida en tiempos de cola

El venezolano vive sensible, irritable, explosivo, reacciona violentamente a cualquier cosa y es producto de la situación permanente que se está viviendo por no tener una solución próxima.

Esporádicamente llegan algunos productos a los sitios de consumo, si se forman colas en las madrugadas, las personas se adaptan a esta realidad. Se está viviendo en un silencio del que no se sabe a qué atenerse, se tiene que buscar cómo resolver el problema en el que se está viviendo.

En este trabajo tres psicólogos dan su punto de vista al respecto y coinciden en que el venezolano está siendo afectado por las colas de hoy en día, generándole ansiedad y desesperación. Proponen que las personas hagan terapia de grupo donde cada núcleo familiar exprese esa rabia por lo que se está viviendo actualmente en Venezuela.

"Se incrementan los cuadros de angustia", indica Robert Lespinasse, Psiquiatra y ex Presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría.

La escasez de medicamentos y alimentos nos afecta a todos por igual. La dificultad para conseguirlos y las colas constantes han creado un estado de ansiedad, incrementándose los cuadros de angustia. La gente está mortificada porque no tiene que darle de comer a su hijo, no hay pañales ni remedios. Todo esto genera angustia porque la ración o la dosis del día siguiente se van a acabar.

La tensión y la preocupación han incrementado últimamente. Se ha generado una mezcla de sentimientos, de dolor y de rabia que altera el estado emocional del venezolano.

Es muy difícil tratar de olvidar el problema porque se está viviendo día a día, no se puede escapar de él, hay que mantener la calma y no precipitarse, la desesperación cuando no se tiene algo es terrible.

Hay que buscar que las autoridades encuentren medidas para resolver toda esta crisis que está viviendo el venezolano. El gobierno no halla cómo afrontar el problema y se ha tornado más agudo.

A medida que esta situación aumente va a haber un estallido, prohibir las colas tampoco tiene sentido porque no se le puede impedir a una madre que consiga alimento para su hijo. Es imposible que una persona asuma una actitud diferente cuando el problema se ha agudizado.

Es muy difícil poder darle una respuesta a alguien diabético o hipertenso que no consigue sus medicamentos. Es preferible que nos hablen claro y no nos sigan mintiendo. Es grosero que nos digan que no se consiguen las cosas porque consumimos más que antes. Ni lavan ni prestan la batea.

A medida que se deje pasar más tiempo, la situación se va a agravar, nosotros como médicos estamos atados, es muy desesperante todo esto. Una solución no se puede hallar sin tener las herramientas adecuadas. Si tenemos a un paciente enfrente que está grave, no hay forma ni manera de poderle conseguir el medicamento que requiere ni de salvarle la vida.

"La tristeza se convierte en depresión y la rabia en violencia".

César Casal, Licenciado en Psicología y Psicoterapeuta Gestalt

Toda necesidad insatisfecha genera dos sentimientos: tristeza o rabia. Cuando no podemos satisfacerla en un momento determinado ocurre esto, el nivel alimenticio se encuentra dentro de las necesidades básicas que junto a diferentes frustraciones, dependiendo del perfil de cada quien se genera más la rabia o la tristeza.

A medida que se va anticipando que no se consiguen cosas determinadas o necesidades para suplir se genera ansiedad en la gente. La tristeza se convierte en depresión y la rabia en violencia.

La gente se está desesperando, no buscan opciones y se enfrascan en un solo punto de vista. Actualmente, en las colas hay personas de diversos estratos sociales, ya no se puede decir que en determinados supermercados hay gente de clase A o B entonces es un fenómeno interesante donde se presenta una interacción entre ambas clases sociales; surge la impaciencia por no encontrar determinados productos, lo que conlleva a que una persona que tiene mayores recursos se iguale a otra en una simple cola.

Hay otro elemento importante en este asunto, el venezolano es muy vivo y muchos consiguen productos o se saltan la cola a través de otros empleados, sean favores o cosas pendientes, entonces al hacer la cola teniendo rabia y frustración, más la injusticia del vivo, la persona se vuelve más explosiva y por eso han ocurrido focos de violencia.

Surge la desesperanza aprendida que es cuando se busca obtener satisfacciones de manera repetitiva y no se consigue lo deseado, la persona baja los brazos y deja de luchar. Es un fenómeno que ocurre por mucho tiempo y de manera masiva.

Es importante saber qué hacer en estos casos de depresión y violencia, siempre hay opciones, ver si lo que se está buscando es realmente una necesidad, desde el punto de vista individual analizar si es necesario hacer la cola ese día apartando el desespero. Suplir eso en otro espacio o en otro momento.

Al no coordinar tus acciones en determinados momentos se actúa de manera violenta y se pierde la seguridad sobre sí mismo. Muchos individuos empiezan a presentar cuadros de depresión, no sólo están tristes sino que tienen pensamientos pesimistas, consideran que no van a conseguir nada ni tienen las capacidades para resolver, magnifican el problema, minimizan las herramientas y no consiguen una solución.

No podemos dejar que esto nos pase a todos, siempre hay maneras de salir del problema, si dejamos que el otro siempre nos dé una respuesta, se crea la dependencia y la persona se siente incapaz de lograrlo.

Por eso es que hoy en día muchos jóvenes están pensando en irse, porque sienten que su seguridad alimentaria, que es básica, se está perdiendo, hay temor no sólo por la capacidad de producir sino por la escasez del entorno social y económico.

"La frustración no se va al momento de pagar, se va acumulando".

Álvaro Rincón, Psicoterapeuta Gestalt

Dicen que si la gente hace cola para ver un juego de beisbol entonces cuál es el problema de las colas para comprar productos, la diferencia es que para la primera, la persona decide hacerlo como una elección para el disfrute de cada quien, es muy distinto a cuando las personas se ven obligadas a hacer una cola para cubrir una necesidad básica, poder saciar el hambre, todo esto acarrea en el ciudadano una gran frustración porque nos vemos impuestos a algo que no queremos hacer pero que si no lo hacemos no se puede obtener el bien que por derecho nos corresponde.

Toda esa frustración se convierte en rabia por algo que no elegimos sino que nos lo están imponiendo. Estas colas terminan siendo muy delicadas por los ánimos de cada individuo.

Se han generado golpes y reacciones violentas por todos aquellos sentimientos de rabia y agresividad que se producen en cada quien. La frustración no se va al momento de pagar, ella se queda con el individuo y se va acumulando a medida que pasa el tiempo.

Recomendaciones

1. Compartir las obligaciones con algún familiar o ser querido, ayudarse a conseguir lo que les haga falta.

2. Dejar que cada quien drene a su manera.

3. Aplicar técnicas de respiración antes de realizar una cola.

4. Usar la parte cognitiva. Reflexionar si es necesario exponerse realmente a una cola en ese momento y en ese lugar.

5. Expresar la rabia y la tristeza ante familiares o amigos.

6. No exponerse a situaciones que generen más rabia y ansiedad.

7. Generar redes de apoyo para buscar compañía y no sentir desamparo o inseguridad.

8. No tragarse la rabia ni la tristeza para no llegar a una explosión violenta.









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