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La alimentación y el huevo

La alimentación y el huevo

Los huevos forman parte de nuestra alimentación y constituyen un alimento habitual y básico. Gracias a su contenido en proteínas principalmente en albúmina y lípidos de fácil digestión, convierten a este alimento en un componente principal de múltiples platos

El huevo está constituido por:
- Cutícula: cubierta proteica que recubre la cáscara.
- Cáscara: formada por carbonato cálcico.
- Membrana.
- Clara.
- Chalaza: cordones que fijan la yema.
- Membrana vitelina: recubre la yema.
- Yema.

Las partes comestibles del huevo son la clara y la yema. La clara representa el 60% del peso del huevo. Está constituida por agua (90%) y un 10% de proteínas de alto valor biológico (ovoalbúmina, ovoglobulina, ovomucina, etc). Es una sustancia viscosa, transparente y se coagula a 65 Cº adquiriendo un color blanco. Estas proteínas también son responsables de la espuma al montar las claras.

Y la yema, supone aproximadamente un 30% del huevo completo. Contiene un 30% de grasas. También contiene proteínas 15%, agua 45%, sales minerales (calcio, fósforo, hierro) y vitaminas liposolubles (A, D, E), hidrosolubles (B1, B2).

Las grasas están constituidas por ácidos grasos saturados, poliinsaturados (como el Linoléico), colesterol (250 mg) y lecitina. La lecitina es un fosfolípido, es el agente emulsionante más utilizado en tecnología alimentaria (E 322). Proviene de la yema de huevo y del aceite de soja.

El color de la yema, es más o menos fuerte según la cantidad de pigmentos que se añadan a los piensos, no influye sobre la calidad nutritiva.

Este alimento es rico en proteínas, en vitaminas y minerales esenciales, además de ser un alimento muy digestivo. También tiene un alto contenido en colesterol y siempre se ha comentado el consumo moderado de este alimento respecto a este tema, pero tienes que saber que los principales elementos responsables del aumento de los niveles de colesterol en sangre son las grasas saturadas y las parcialmente hidrogenadas, también llamados ácidos grasos trans. El huevo no es rico en grasas saturadas; un huevo contiene unos 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas que saturadas y solo 70 calorías.

Además gracias a su contenido en fosfolípidos, que interfieren en su absorción, este colesterol tiene muy poco efecto sobre el colesterol en sangre y la ingesta de huevos también puede contribuir a la prevención de la enfermedad cardiovascular, tanto por su aporte nutricional como por sustituir a otros alimentos con mayor contenido en grasas saturadas e hidrogenadas.

Según el Instituto de Estudios del Huevo, no hay que renunciar al consumo de huevos sin causa justificada, ya que se desaprovecha una excelente fuente nutricional y culinaria. En cuanto a la cantidad, afirman que los niños, personas de estatura media y personas inactivas, podrían disfrutar de comer 3-4 huevos a la semana, mientras que las personas físicamente muy activas y corpulentas, podrían consumir hasta 7 huevos a la semana, siempre que no hayan contraindicaciones.

Un huevo frito no será tan saludable como un huevo duro, un huevo poché o pasado por agua, ni siquiera como una tortilla.

Fuente: www.hacemosvidasana.com









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